viernes 20 de noviembre de 2009
Querría decirte que tras mucho meditarlo entiendo este momento
y eso al fin me permite tomar las riendas de una vida
que no puedo permitirme seguir aplazando,
que los días que han pasado me han acercado poco a poco
a una verdad que me dolía tanto
que cada paso era presagio de un sufrimiento indecible,
pero llegados a este punto ese dolor se ha transformado
en serenidad apacible que ha logrado calmar mi alma.
Querría al verte sentir alegría porque las cicatrices se van curando
y este tiempo que vivimos nos ha ayudado a convertirnos
en quienes siempre deseamos ser.
Querría sentarme a tu lado y sujetarte la mano
que tantas veces tendiste hacia mi sin que yo te lo pidiese.
Desearía encontrar en un libro los pasos a seguir
cuando la madurez arruga la piel
pero no consigue encontrar una solución
a este rompecabezas de sentimientos.
Querría mirar atrás y sonreirle al recuerdo,
de tus brazos en la noche y tus suspiros al alba.
Me encantaría ser y parece que quisiera ser,
pero cuando reúno las fuerzas, las ganas, los motivos,
una niebla inoportuna me nubla la vista
y empaña la imagen de este nuevo día
que debo aprender a vivir, no sin ti
sino con TODA YO.



